| El forat
de la vergonya, le trou de la honte, the hole of shame, el agujero de la vergüenza............ A este “agujero” lleno de vida desde que lo ocuparon, o mejor dicho desde que se lo reapropiaron los vecinos, se le añadió el pasado lunes 18 de noviembre unas paredes muy simbólicas, las paredes de la vergüenza, construidas en un santiamén bajo custodia policial, construcción física de muros para tapar, esconder, desviar las miradas de lo que están planeando construir por allí, proceso veloz y chapucero como la mayoría de las construcciones de la B de todos. ¿De todos? ¡No! Pero eso ya lo sabíamos. ¿entonces que esta pasando en el forat? Veo pintadas por el barrio, una dice "Clos el forat de la vergonya será el teu Vietnam", esperemos que eso sea lo que pase pero que el proceso guerrillero por parte de los vecinos no deba entregar tantas vidas como en ese conflicto bélico. Conflicto vs. dialogo social, o cómo el poder y las administraciones locales están usando las herramientas de la represión para poder hacer lo que les viene en gana sin tener para ello que ganarse el respeto y la aprobación de los habitantes, vecinos y ciudadanos de los barrios. La construcción de esa pared alrededor de la plaza del forat, en dónde debería ubicarse un nuevo polideportivo oficialmente y un parking subterráneo extra-oficialmente, no fue otra cosa que un intento de encerrar, cuadrillar, englobar, clausurar un espacio físico; pensando que esa forma de control sobre el espacio terrenal conllevaría un control sobre las dinámicas de los vecinos. Ingenuos, pensar que cerrar un espacio, un lugar, podría disminuir los litigios o eliminar lo que ellos denominan como actitudes conflictivas, lo que nosotros llamaríamos iniciativas para autogestionarse, pero qué susto para el poder, existen personas que desean involucrarse en cuidar y mejorar ellos mismos el lugar en el cual residen, en el cual viven y se interrelacionan. Retomemos el hilo, por una parte las administraciones locales aprueban, piden y bendicen la construcción de esas paredes y para que los muros no caigan también recomiendan una vigilancia sostenida de estos y de todo ser susceptible de tocarlos o querer demolerlos. Los muros como intento de introducir disciplina en el forat, disciplina urbanística, disciplina que se basa en habilitar a ciertas personas, policías de uniforme, de secretas y en helicóptero, a ejercer una mirada sobre los otros, y en esa mirada se encuentra el poder dilatado, es la "mirada jerárquica" descrita por Michel Foucault en "Vigilar y castigar, nacimiento de las prisiones". Es una mirada que se basa en el poder panóptico, puedo ver sin ser visto, y para poder ver a todos pruebo de separar cada individuo en lugares delimitados, en casillas, luego empiezo a organizar la circulación de estas personas en ejes de circulación trazados y predecibles, luego sólo queda al poder panóptico buscar el que esta fuera de sitio, el que está demasiado cerca de esas paredes, los que se congregan para comerse unas sardinas o escuchar un concierto, fuera de lugar, fuera de la legalidad, así es el poder disciplinario, se construye con paredes reales y mentales, estas paredes trazan una frontera entre el legal y el ilegal, entre lo oficial y lo clandestino, entre lo posible y lo reprochable. Puede que el tema sea ese, que nuestros intentos para controlar esa parte ínfima de espacio, ese espacio que da sentido a muchos de nuestros pensamientos, ese decorado para nuestras acciones cotidianas, esos recorridos entre edificios, ese serpentear entre andamios, esas carreras entre callejuelas oscuras y redondas, que todo eso nos haya siempre pertenecido mucho más de lo que el poder estaba dispuesto a dejarnos creer o por lo menos vislumbrar. ![]() Puede que sea miedo a las posibilidades esbozadas por algún tipo de autogestión. Difícil y azaroso tema, autogestión como palabra o concepto que engloba muchas cosas que no tienen nada o poco que ver entre ellas. Las gradaciones y matices entre situaciones en las cuales el contexto puede abastecer todas las necesidades fisiológicas y sociales del individuo y otros contextos que resultan contradictorios y hostiles a praxis de vida alternativas que proponen acciones tan sencillas como plantar árboles en una plaza cuyo forma es dibujada, esbozada por las acciones y paseos de todos los que transitan por ella. Pero hoy en día plantar árboles es un crimen en la gran ciudad del capital intolerante ¿ciego, sordo y mudo? Entonces el sábado 16 de noviembre los vecinos plantan naturaleza en la plaza, el lunes los policías y regidores vienen a arrancar esas plantas y a apalear los vecinos, a construir paredes. El jueves 21 de noviembre mientras la plaza está siendo guardada por furgones, coches, motos y helicópteros de la policía irrumpen otros grupos de actores sociales en ella. Hoy escribo sobre ese corto fragmento de tiempo en ese lugar concreto el forat, no he visionado la cinta de video de ese encuentro, la mirada que tengo del tema es entonces unidireccional, el hecho es que envuelta, arropada en ese grupo se abre el ballet de las miradas de interrogación, de acusación, de vigilancia, de precaución. La pregunta también es: sin la presencia de qué grupo de actores la situación habría empeorado? Por una parte un grupo de jóvenes graffiters, un grupo de jóvenes estudiantes y profesores franceses, un grupo de policías, un grupo de vecinos mirando desde el balcón y luego individuos que hacen de vínculo entre esos grupos, el helicóptero vigilando, Paco narrando su historia que es la del forat también, yo de traductora. Y luego otra mirada, la de la cámara, que no puede filmar a esos polis, pero que filma todo lo otro, el ballet incesante de coches y motos de la policía que van pasando, tensos y nerviosos, esa mirada ha cristalizado ese momento preciso y ahora esa cinta empezara su propio recorrido por Francia, Barcelona e internet, multiplicando las miradas y los puntos de vista, las percepciones se irán multiplicando. Como subraya Baudrillard, el fotoperidodista (en este caso el videoperiodista) está “reinyectando los efectos de la realidad en un contexto en el cual está se desmorona”, difícil tarea entonces la de intentar dar a conocer, a entender qué es lo que ocurre realmente en el forat sin haber podido nunca pasarse por allí y oír el zumbido de ese maldito helicóptero o haber probado las miradas frías, cabreadas de esos polis adiestrados a odiar todo comportamiento fruto del pensamiento propio y no fruto de órdenes, que es lo único que les motiva, no pensar sólo obedecer sin contemplaciones. Entonces cómo podemos huir de esas paredes que vuelven a levantarse más altas y más anchas? ¿Serán los juegos de miradas las que conseguirán algún equilibrio?, a las miradas jerarquizadas de la vigilancia tocará erigir otras miradas, rápidas, veloces, desconcertantes, que irrumpen de repente para romper la ocupación policial, militar de ese espacio. Puede que la multiplicación de los focos de miradas puestas en el forat impida que este se transforme en un “ghetto”, es decir un lugar sin vínculo con los alrededores, lo que les gustaría a los vasallos del capital, focos de miradas que se mueven, nómadas, errantes y que nutren el forat, convirtiéndolo en un espacio de lucha para la dignidad del pensamiento propio. Si el chivato, la mirada panóptica, prueban con el control físico del acceso y no acceso, con lo legitimo y lo ilegal, con la construcción de barreras fronterizas, sólo nos queda la estrategia de vigilar al vigilante, y que este no sepa nunca de dónde sopla el viento de las miradas. ![]() Puede que la gran idea, el gran sueño para las administraciones locales es el de construir o más bien transformar lo existente en una “ciudad punitiva” en la cual todos ejercemos un poder coercitivo en el otro, nuestras acusaciones son anteriores a los motivos de acusación, se establecen estos vínculos de control social a través dos estrategias, aumentar por una parte las capacidades productivas y de consumismo del individuo, por otra parte se le quita su poder de acción político, se le quita hasta que se le niega ese poder. Recordando que el poder político no es otra cosa que las capacidades de cuestionar, preguntar, negociar, pactar las condiciones que rigen el vivir conjuntamente en un mismo lugar. ¿No fue para ello que las administraciones locales se descentralizaron durante la famosa transición “democrática”? ¿No era para acercar a estas mismas administraciones de los ciudadanos que representaban y tenían que servir? En conclusión, ¡que nadie nos invite a participar! ¡que nadie de las gracias o rinda tributo a la municipalidad por dejarles participar! Barcelona es buena en eso de construir discursos sobre la tolerancia, la sostenibilitat y el multiculturalismo, pero ella ha vendido la “Participación” como si fuera un producto, una mercancía al capital. Pero este, inquieto de esas acciones “delincuentes” en el forat quiere mano dura, entonces las administraciones muestran su cara, la verdadera, muy fea de hecho, y el lunes 18 de noviembre volvieron a optar por la brutalidad policial, el acoso, las amenazas y la coacción. Lo bueno a destacar: no nos olvidaremos de nada, haremos todo lo posible para que estas acciones sean conocidas y criticadas. Puede que el maquillaje putón del “B per tots” se este resquebrajando y del rimel que corre surja un movimiento vecinal, una plataforma contra la especulación, otro punto “positivo”, noten las comillas enormes, que nunca el movimiento de vecinos estuvo tan activo como cuando le daban de palos bajo el franquismo, así que ojo señores porque de tantas injusticias y mentiras se va cociendo un caldo muy especial el del “¡¡¡¡Basta ya con la especulación!!!!”. Alexandra Haché |